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El arte de la predicación bíblica:

Vivir, escuchar y narrar las Escrituras

Geoff New

Original en inglés: Live, Listen, Tell: The Art of Preaching

Langham Publishing

PO Box 296, Carlisle, Cumbria CA3 9WZ, United Kingdom

www.langhampublishing.org

© 2017 Geoff New

© 2017 Langham Publishing

© 2019 Centro de Investigaciones y Publicaciones (cenip) – Ediciones Puma

Primera edición digital: julio 2020

ISBN N° 978-612-4252-43-3

Categoría: Religión; Estudios Bíblicos; Predicación

Primera edición impresa: octubre 2019

ISBN N° 978-612-4252-34-1

Editado por:

© 2020 Centro de Investigaciones y Publicaciones (cenip) – Ediciones Puma

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ventas@edicionespuma.org

Web: www.edicionespuma.org

Ediciones Puma es un programa del Centro de Investigaciones y Publicaciones (cenip)

Traducción: Sara A. Deik

Edición: Jim Breneman y Alejandro Pimentel

Diseño de carátula: Eliezer D. Castillo P.

Diagramación: Hansel J. Huaynate Ventocilla

Reservados todos los derechos

All rights reserved

Ninguna parte de esta publicación puede ser reproducida, almacenada o introducida en un sistema de recuperación, o transmitida de ninguna forma, ni por ningún medio sea electrónico, mecánico, fotocopia, grabación o cualquier otro, sin previa autorización de los editores.

Esta traducción se publica en virtud de un acuerdo con Langham Publishing.

Salvo indicación especial, las citas bíblicas se han tomado de la Nueva Versión Internacional © 1999 por la Sociedad Bíblica Internacional.

Para Talía

Tu arte, escritura y oratoria dan a las personas palabras y visión para ver la vida de una manera nueva y emocionante.

Prólogo

La palabra de Dios es poderosa, afirmamos los creyentes sin titubear. Sin embargo, no siempre nos tomamos el tiempo para escucharla, sea por los afanes, por las distracciones o por la excesiva dependencia en toda la información disponible hoy para el estudio bíblico. En medio de esta realidad, este libro de Geoff New viene al rescate de los predicadores que por una u otra razón han extraviado el camino o que apenas empiezan a encontrarlo.

El libro, El arte de la predicación bíblica: vivir, escuchar y narrar las Escrituras, puede clasificarse como «manual» porque contiene instrucciones, ejercicios y tareas. Sin embargo, es más que eso. Pocas veces nos llevan los manuales a la meditación, la oración y la reflexión, como lo hace este. Además, es un libro interesado tanto en la preparación y práctica de la predicación como en la formación y vida espiritual del predicador.

Se destaca en el libro de Geoff New la sensibilidad literaria. Los relatos y las historias bíblicas, por ejemplo, no son para New cosa de niños, como a veces se cree. Hay que aprender a escuchar los relatos para poder predicarlos; no importa que los hayamos escuchado y leído muchas veces. A lo largo del libro, el autor hace honor a lo que promete desde el inicio, ayudar al predicador a «escuchar a Dios mientras estudia las Sagradas Escrituras, al tiempo que prepara su sermón».

El objetivo de escuchar atentamente la Palabra de Dios mantiene al libro en la tradición clásica del cristianismo: que el predicador sea íntegro y fiel a la historia de Dios. Pero New le añade una nueva dimensión, que sea la historia que la gente viva, escuche y narre. Es decir, la labor de la predicación es al mismo tiempo un modelo de cómo vivir, escuchar y narrar la Palabra.

También se destaca en este autor la sensibilidad espiritual a lo cotidiano a partir de la observación y la contemplación. Por medio de esto vemos la vida toda como una historia, la nuestra y la de los demás. Así, New hábilmente muestra cómo la vida del predicador, de las personas con las que tiene relaciones significativas, y lo que ocurre en el mundo, son parte del texto que el predicador lee y del que se nutre para la reflexión, la oración y la predicación.

Para el predicador cuentan también las experiencias tristes y dolorosas de la vida, las cuales no se niegan, no se esconden, no se «solucionan» con versículos bíblicos. El libro ejemplifica de manera magistral cómo adquirir sabiduría y buenas ilustraciones para nuestros sermones narrando historias de la vida actual que ilustran el tema de cómo narrar las historias, cuyo objetivo no es otro que mostrar a Jesús.

Predicarles a predicadores puede ser una tarea compleja, pero New sabe cómo y puede hacerlo porque es predicador, conoce al predicador y lo entiende, sabe que es un ser humano, un creyente. De modo que el autor ha logrado escribir un libro que es por lo menos tres cosas al mismo tiempo: un sermón, instrucción para preparar sermones y sabiduría para la vida cristiana. Para citar un caso, el autor muestra hábilmente el valor de incorporar en un sermón otros textos que dialogan con el texto bíblico del cual vamos a predicar, pero no como producto de una búsqueda en una concordancia, sino como producto de la meditación y la oración.

El libro se articula alrededor de dos prácticas espirituales ampliamente practicadas en el mundo cristiano a lo largo de la historia, la lectio divina y los ejercicios ignacianos, los cuales son explicados de manera práctica y detallada con fines homiléticos. En este punto, la riqueza del libro no se puede subestimar pues afirma la centralidad de la oración en la preparación de un mensaje bíblico y actual.

Es cierto que los relatos hay que imaginárselos para poder comprenderlos, pues están escritos para ser leídos de esa manera. Pero no hay que quedarse allí. Si como lectores logramos meternos en la historia, habremos dado un paso importante hacia la comprensión de su mensaje. Es decir, el libro sugiere que para predicar es necesario convertirnos en mejores lectores, lo cual en este caso significa abandonar la suposición que conocemos los relatos bíblicos para que podamos leerlos como si fuera la primera vez. Escuchar es más que una experiencia auditiva que no se puede hacer a las carreras.

En síntesis, el libro enseña con el ejemplo, de modo que el lector puede ver cómo funciona la propuesta del autor de principio a fin, del libro mismo y de su propuesta para la preparación de un sermón. Tanto el predicador novicio como el experimentado encontrarán en estas páginas inspiración, ideas prácticas y sabiduría para el ejercicio de la predicación. Es decir, el predicador siempre está llamado a crecer.

Finalmente, las preguntas para la reflexión al final de cada capítulo invitan al lector a ir más allá de lo que ha leído y así enriquecer mucho más su experiencia. Los recursos que nos deja este libro representan una vida, la del autor, pero al mismo tiempo nos deja una mina para toda la vida; una mina que no contamina. Por todo esto y mucho más, recomiendo ampliamente este libro.

Dr. Milton A. Acosta

Fundación Universitaria Seminario Bíblico de Colombia

Prefacio

Cuando era adolescente iba a un colegio de solo varones. Un día, en clase, el profesor de literatura dijo que estudiaríamos Romeo y Julieta. Yo no lo podía creer. ¿Nos iba a enseñar una historia de amor a una clase de varones de dieciséis años? Recuerdo haberme imaginado que la experiencia sería terrible y que me aburriría un montón. No podría haber estado más equivocado.

Ese año que estudiamos Romeo y Julieta cambió mi vida. Sé que es mucho decir, pero es la verdad. La razón por la cual estudiar un romance de hace cuatrocientos años fue tan poderoso para mí fue debido a mi maestro. No se limitó a enseñar literatura como una materia, le encantaba hacerlo. Enseñar literatura para él era un estilo de vida, no un trabajo. Mientras nos enseñaba sobre la obra, nos explicaba el significado de palabras antiguas, de la poesía y de eventos importantes. La historia cobró vida y se hizo emocionante. El profesor nos enseñó cómo entender un texto antiguo hoy en día. Desde esa primera introducción a Romeo y Julieta, cada vez que me entero de que está siendo interpretada por un grupo de teatro local o si se lanza una nueva versión de la película, allí estoy. Me encanta escuchar y ver la historia una vez más. En realidad mi experiencia de aprender cómo estudiar una obra como Romeo y Julieta para darle sentido hoy en día me ha ayudado como predicador. Las habilidades que mi profesor de literatura nos enseñó y la manera en la que expresaba su amor por su trabajo me inspiraron para toda la vida. Después, cuando me convertí al cristianismo, Dios tomó algo de esa experiencia y la transformó para que pudiera entender y vivir dentro de la historia de amor más grande de todos los tiempos: Dios envió a su hijo Jesús, porque amó tanto al mundo. Ahora las historias a la cuales dedico mi vida se encuentran en las Escrituras, y paso mi tiempo estudiándolas, predicándolas y ayudando a las personas a entenderlas. Mi vida está dedicada al Autor de la mejor historia. Una historia sin fin.

Y ahora, respecto al libro que estás leyendo. ¿Qué tiene que ver Romeo y Julieta con un libro acerca de la predicación? Un día, más de treinta años después de haber descubierto Romeo y Julieta, mi sobrina, Talía (de trece años en ese entonces), me envió algo que había escrito acerca de esa obra. La estaba estudiando en el colegio. Ella no sabía de mi amor por la historia y cuando recibí su trabajo fue una sorpresa muy especial. No sé exactamente qué fue lo que ocurrió mientras leía su versión de la historia, pero me hizo reflexionar sobre la importancia de predicar la Palabra de Dios. Dios me habló por medio de Talía. ¡Dios tiende a hablarnos de maneras inesperadas! Mientras le respondía, comencé a pensar más acerca de la manera en que vivimos nuestras vidas en relación con Dios. Escribí esto:

Tu escritura es… un don. Tu forma de narrar esta historia es única y maravillosa. Es poderosa. Tienes un don especial. En este mundo las personas están haciendo tres cosas: viviendo una historia (la propia), escuchando historias (las de otros, alrededor suyo) y narrando historias (una mezcla de las dos anteriores). Su mundo y su forma de ser son poderosamente moldeados por estos tres tipos de historias: las que viven, las que escuchan y las que cuentan. Lo que más necesita este mundo son personas que puedan hacer las tres bien. No hay muchos que puedan hacerlo. Sugiero que eres de las pocas que sí pueden.

Mi oración para ti, lector de este libro, es que el Espíritu de Dios te empodere e inspire para que puedas vivir, escuchar y narrar la historia de Jesucristo de maneras que te cambien a ti y que continúen cambiando al mundo. Pido a Dios que tu amor por las Escrituras se profundice y se extienda, y que tu amor por el Autor de la vida sea abundante.

Al que puede hacer muchísimo más que todo lo que podamos imaginarnos o pedir, por el poder que obra eficazmente en nosotros, ¡a él sea la gloria en la iglesia y en Cristo Jesús por todas las generaciones, por los siglos de los siglos! Amén. (Ef 3.20-21)

Geoff New

Navidad de 2015